Día Mundial del SIDA
1 de Diciembre de 2007
Dr. Peter Piot
Director Ejecutivo del ONUSIDA
Hoy, millones de personas en todo el mundo
celebran el XX Día Mundial del Sida. Para
algunos, éste puede ser el único día del año
en que piensen en el sida. Para muchos, sin
embargo, el sida forma parte de su vida
cotidiana.
Desde el primer Día Mundial del Sida en
1988, cuando la Organización Mundial de la
Salud hizo un llamamiento a todos para
«Unirse al esfuerzo mundial», el sida se ha
convertido en una de las cuestiones
definitorias de nuestro tiempo.
La epidemia se ha globalizado, y feminizado.
En 1988, la mayoría de los casos registrados
de VIH todavía se localizaba en los Estados
Unidos, y la mayoría correspondía a hombres.
Hoy, el VIH está presente en todos los
países del mundo, y la mitad de las personas
que viven con el virus son mujeres.
La respuesta también se ha globalizado. El
pasado año, los Estados Miembros de las
Naciones Unidas se comprometieron a una
ampliación progresiva hacia el Acceso
Universal a la prevención, tratamiento,
atención y apoyo relacionados con el VIH.
Más de 2,5 millones de personas en los
países en desarrollo están recibiendo
actualmente fármacos antirretrovíricos que
prolongan su vida. Las infecciones por el
VIH, en muchos países, están disminuyendo.
El reto ahora es sostener este liderazgo,
mantener el sida entre las prioridades de
los planes mundiales y acelerar la acción a
nivel nacional y local. Cualquier
negligencia en el liderazgo resultaría
fatal. La epidemia alcanzó proporciones
mundiales precisamente porque el mundo tardó
demasiado tiempo en actuar. Y aunque estamos
empezando a realizar progresos, queda un
largo camino por recorrer.
Todavía hay un grave déficit de recursos
para el sida, y el estigma y la
discriminación en torno al VIH siguen siendo
importantes. Como consecuencia, las dos
terceras partes de las personas que
requieren tratamiento antirretrovírico son
incapaces de acceder a él. Menos de una de
cada diez personas con riesgo de infección
por el VIH tienen los medios para
protegerse.
Sostener el liderazgo y acelerar la acción
sobre el sida no es algo que corresponda
exclusivamente a los políticos. Concierne a
líderes religiosos, comunidades, líderes
juveniles y municipales, altos ejecutivos y
líderes sindicales. Concierne a las personas
que viven con el VIH, y a sus familias y
amigos. Es responsabilidad suya, mía --de
todos y cada uno de nosotros--, asumir el
liderazgo para eliminar el estigma y la
discriminación y exigir más recursos para
luchar contra el sida.
Y esto nos obliga a todos a centrarnos en el
sida cada día del año. Sólo entonces
podremos esperar la consecución del objetivo
mundial de Acceso Universal a la prevención,
tratamiento, atención y apoyo relacionados
con el VIH.