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Mensaje del Sr. Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, con motivo del Día Internacional de la Paz, 21 de septiembre de 2008

Cada año, el 21 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Paz. Habida cuenta de que uno de los aspectos fundamentales de la misión de la UNESCO consiste en contribuir a la construcción de la paz, este Día reviste un significado especial para la Organización. Este año, la fecha coincide con la campaña que las Naciones Unidas llevan a cabo para conmemorar el 60º aniversario de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos. El lema de esta campaña – “Dignidad y justicia para todos” – nos recuerda que aún queda mucho por hacer para que todos los pueblos del mundo puedan disfrutar de los derechos y las libertades fundamentales consagradas en la Declaración. Reconociendo que la promoción de los derechos humanos es esencial para forjar una cultura de paz, la UNESCO trata de avanzar aún más en la aplicación de los derechos que forman parte de sus esferas de competencia y de lograr que las normas y los principios del derecho humanitario internacional se conozcan y comprendan lo más ampliamente posible. Entre ellos figuran el derecho a la educación, el derecho a la libertad de opinión y de expresión, el derecho a participar en la vida cultural, el derecho a disfrutar de los beneficios del progreso científico y sus aplicaciones y, como fundamento de todos ellos, el derecho de cada persona a expresarse en su lengua materna.

Para crear sociedades pacíficas y no violentas, cada niño debe tener acceso a una educación de calidad, que respete su derecho a la dignidad y a un desarrollo óptimo. La educación de calidad imparte conocimientos acerca de la cultura de paz y transmite las competencias y actitudes necesarias para reconocer y neutralizar los conflictos posibles, y para promover e instaurar activamente una cultura de paz y no violencia. La UNESCO procura promover en todo el sistema educativo y en todos los contextos docentes un enfoque de la educación de calidad basado en los derechos humanos, a fin de fomentar la cohesión social, el respeto por la paz y la solución no violenta de los conflictos.

El ejercicio del derecho a la libertad de opinión y de expresión es uno de los pilares fundamentales de la paz. Ese ejercicio es necesario para el surgimiento y el funcionamiento de sistemas democráticos eficaces y para la plena y efectiva participación de los ciudadanos en una sociedad libre y democrática. Sin embargo, muchos periodistas, trabajadores de los medios de comunicación y defensores de los derechos humanos son víctimas de ataques cuando tratan de ejercer o defender esos derechos. La UNESCO es una defensora tenaz de la libertad de prensa y de los derechos y la seguridad de los profesionales de la información y los medios de comunicación. Asimismo, la Organización apoya a los Estados Miembros a fin de que creen las condiciones para que la prensa funcione en un contexto democrático y ejerza la libertad de expresión. 

El derecho a tomar parte en la vida cultural es fundamental para la cohesión social, el entendimiento mutuo y la paz. La cultura forma nuestra identidad, nos enseña la manera de convivir y nos ayuda a elaborar un sistema de valores, tradiciones y creencias. Los derechos culturales también están vinculados a la capacidad de las personas de expresarse en la esfera pública y a su acceso a las oportunidades socioeconómicas, que son de especial importancia para los grupos indígenas y minoritarios que a menudo no gozan de esos derechos. La UNESCO trata de promoverlos sensibilizando a los decisores y al público en general acerca de la importancia de la cultura, tanto en el proceso de desarrollo como en la creación de sociedades pluralistas y su corolario, el diálogo intercultural. Esa interacción que trasciende las fronteras nacionales y culturales es esencial para forjar y consolidar la paz e inducir a las personas a que ejerzan prácticas y conductas pacíficas.

El derecho a beneficiarse del progreso científico y sus aplicaciones es la base de los esfuerzos nacionales, regionales y mundiales encaminados a promover el desarrollo sostenible y la cultura de paz. La UNESCO promueve la aplicación de este derecho mediante una labor orientada a desarrollar y fortalecer los sistemas de investigación e innovación a escala nacional y regional, y a estimular el desarrollo y la aplicación de la ciencia y la tecnología, y las políticas de innovación con miras al desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Las lenguas son fundamentales para hacer realidad todos estos derechos. En 2008, que fue proclamado Año Internacional de los Idiomas por la Asamblea General de las Naciones Unidas y cuya función rectora corresponde a la UNESCO, la Organización está haciendo hincapié en la importancia de la diversidad lingüística y el plurilingüismo, con objeto de fomentar la protección y promoción de todos los idiomas en todos los aspectos de la vida social y, en particular, en los sistemas educativos. Si esas políticas no existiesen, cientos de miles de personas de todo el mundo verían denegado su derecho a expresarse y a participar en el debate y la vida pública. Una exclusión de ese tipo puede propiciar la tensión y la violencia.

La promoción de estos derechos está vinculada a las actividades de la UNESCO en pos de una cultura de paz, en colaboración con los gobiernos, otros organismos y programas de las Naciones Unidas y la sociedad civil. La Organización asume la responsabilidad especial, asignada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, de coordinar el Decenio Internacional de una Cultura de Paz y no Violencia para los Niños del Mundo (2001-2010).

Como parte de las celebraciones en torno al Día Internacional de la Paz, se otorgó el Premio UNESCO de Educación para la Paz 2008 al Instituto de Justicia y Reconciliación (Sudáfrica), en reconocimiento de sus extraordinarios esfuerzos para forjar una reconciliación duradera mediante la educación y luchar contra la injusticia estructural en África. El Instituto de Justicia y Reconciliación fue fundado en 2000, con objeto de propiciar la reconciliación en Sudáfrica en la etapa posterior al apartheid y fomentar la paz mediante el análisis sociopolítico. Desde esa fecha, la institución, que tiene su sede en Ciudad de El Cabo, ha ayudado a otros países africanos, entre los que figuran Rwanda, Sudán y Burundi, a iniciar procesos similares.

Este es un ejemplo notable de una organización que labora para promover la paz y los derechos humanos. Debemos apoyar a organizaciones como ésta para que prosperen y unan sus esfuerzos a los que ya lleva a cabo la comunidad internacional, a fin de constituir una coalición amplia que trabaje para intensificar y fortalecer los esfuerzos mundiales encaminados a velar por que cada hombre, mujer o niño pueda disfrutar de los derechos y las libertades fundamentales consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Todos juntos, debemos esforzarnos en poner fin a las flagrantes violaciones de los derechos humanos que se cometen en el mundo de hoy, a fin de crear las condiciones necesarias para construir una cultura de paz – uno de los máximos desafíos para la humanidad.

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