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               PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL EN LA CEREMONIA EN GINEBRA PARA CONMEMORAR EL QUINTO ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO EN LA SEDE DE LAS NACIONES UNIDAS EN BAGDAD

Ginebra, 1° de setiembre de 2008

Quisiera pedirles que se pongan de pie y juntos hagamos un minuto de silencio. Gracias, pueden tomar asiento.

Queridas familias de las víctimas,

Queridos sobrevivientes,

Queridos colegas y amigos, excelencias

Permítanme primero, agradecer a aquellos que han viajado largas distancias para estar hoy aquí con nosotros. He tenido el privilegio de conocer a algunos de ustedes antes, pero ésta es la primera vez que estamos todos reunidos.

Esta es una reunión solemne, y espero que también sea una oportunidad para que miremos al futuro.

Quedé conmocionado por el bombardeo en Bagdad, a pesar de que aun no trabajaba para las Naciones Unidas en esa época. El año pasado, cuando las Naciones Unidas fue atacada en Argelia, pude experimentar por mí mismo la devastación. Me rompió el corazón. Sé que no es necesario que se los diga, pues lo saben muy bien.

Los pasados cinco años han sido muy duros para muchos de ustedes. Han recordado lo sucedido. Se han preguntado por qué sucedió. Han pensado si pudo prevenirse y la forma de lograrlo.

Hoy, mi equipo de la Sede les brindará un informe completo del estado de varias investigaciones acerca del bombardeo, y responderán todas sus preguntas. Aprovechen esta oportunidad para resolver todas las dudas que tuviesen. Les debemos eso.

Y estén seguros que he tomado acciones decisivas para asegurar que se tomen todas las medidas posibles para proteger a nuestro personal en todo el mundo.

Por ahora, déjenme decirles algunas palabras que salen de mi corazón. Se han realizado muchos tributos en honor a sus seres queridos; sin embargo, las palabras no pueden expresar todo lo que significaban para nosotros. Ningún acto puede remediar lo injusto de sus muertes.

Por el mismo hecho de que eran personas tan excepcionales, su ausencia es aun más dura de aceptar.

Pero tenemos dos preciosos legados que nos dejaron nuestros colegas: el recuerdo de las vidas que llevaron, y el poder de las ideas que encarnaron.

La única manera en que puedo hacer honor a esta herencia, es asegurar que las Naciones Unidas continúen ayudando al pueblo iraquí, al mismo tiempo que protege a su personal, aquí y en todo el mundo.

Nuestro trabajo en Irak se realiza desde muchos frentes. En el ámbito político estamos ayudando a buscar una solución para el impase del Parlamento. Estamos enfocándonos también en un tema muy delicado, que son las fronteras internas. Hace poco anunciamos en conjunto con el Gobierno, una nueva estrategia para ayudar a Irak a usar más de sus propios recursos de socorro, reconstrucción y desarrollo. Justo hoy, dimos otro paso adelante con la firma del acuerdo para establecer relaciones de mayor cooperación entre Irak y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Fui testigo de las firmas del Secretario General de UNCTAD, Supachai Panitchpakdi, y el Sr. Raed Fahmi, Ministro de Ciencia y Tecnología de Irak.

Nuestros colegas iraquíes trabajan con 300 personas extranjeras en el campo, en su mayoría en la Zona Verde de Bagdad, y a la vez hemos incrementado nuestras cifras en provincias. Con el soporte financiero de los Estados Miembros y el Gobierno, planeamos construir casas más grandes y mejor fortificadas que alberguen con mas seguridad al personal adicional de las NNUU.

Escucharán más sobre el tema de Irak a través de mi Representante Especial, el Sr. Staffan de Mistura.

Por ahora, permítanme decir que estoy decidido a hacer todo lo posible para prevenir que tales tragedias ocurran de nuevo. Por supuesto que no podremos eliminar los riegos. En el mundo donde opera las NNUU, el peligro aumenta cada vez más, no disminuye.

Pero haremos todo lo posible para asegurar el bienestar y seguridad del personal de las NNUU. Después del bombardeo de diciembre en Argelia, encomendamos al Panel Independiente sobre Seguridad, que elabore una revisión mundial sobre la seguridad en las NNUU. Tendremos que acatar fielmente sus recomendaciones.

También debemos enfocarnos en la raíz del problema. Muchas personas no comprenden lo que hace las NNUU, o su rol de amigo imparcial para todos. Este representa uno de nuestros retos más significativos en cuanto a estrategias de comunicación.

La bandera que ondeaba en la Sede de las NNUU en Bagdad el 19 de agosto de 2003, quedó muy dañada. En la actualidad, se encuentra con mucho orgullo en el vestíbulo de los visitantes de la Sede de Nueva York.

Antes que viniese aquí a participar en esta ceremonia, rendí honores a la bandera que flameaba en la Casa de las NNUU en Argelia, la que hoy se encuentra aquí en el Palacio de las Naciones. Esta quedó más destruida que la de Bagdad.

El simbolismo de estas dos banderas, símbolo que por más de 60 años ha llevado esperanza a millones de personas alrededor del mundo, permanece orgulloso e invencible. Permanece por el sacrificio de nuestros colegas; por nuestra determinación en perseverar.

Nosotros quienes sobrevivimos, tenemos el deber de honrar este símbolo al igual que a nuestros amigos caídos. Nos esforzaremos por ser dignos guardianes de sus memorias y su legado. Ténganlo por seguro.

Nuestro compromiso, nuestra promesa en el nombre de "nosotros los pueblos", nunca debe cambiar. Trabajaremos cada día para vivir de acuerdo a los estándares establecidos.

Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de la ONU – Lima

Setiembre de 2008

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