Quisiera pedirles que se pongan de
pie y juntos hagamos un minuto de silencio. Gracias,
pueden tomar asiento.
Queridas familias de las víctimas,
Queridos sobrevivientes,
Queridos colegas y amigos,
excelencias
Permítanme primero, agradecer a
aquellos que han viajado largas distancias para estar
hoy aquí con nosotros. He tenido el privilegio de
conocer a algunos de ustedes antes, pero ésta es la
primera vez que estamos todos reunidos.
Esta es una reunión solemne, y espero
que también sea una oportunidad para que miremos al
futuro.
Quedé conmocionado por el bombardeo
en Bagdad, a pesar de que aun no trabajaba para las
Naciones Unidas en esa época. El año pasado, cuando las
Naciones Unidas fue atacada en Argelia, pude
experimentar por mí mismo la devastación. Me rompió el
corazón. Sé que no es necesario que se los diga, pues lo
saben muy bien.
Los pasados cinco años han sido muy
duros para muchos de ustedes. Han recordado lo sucedido.
Se han preguntado por qué sucedió. Han pensado si pudo
prevenirse y la forma de lograrlo.
Hoy, mi equipo de la Sede les
brindará un informe completo del estado de varias
investigaciones acerca del bombardeo, y responderán
todas sus preguntas. Aprovechen esta oportunidad para
resolver todas las dudas que tuviesen. Les debemos eso.
Y estén seguros que he tomado
acciones decisivas para asegurar que se tomen todas las
medidas posibles para proteger a nuestro personal en
todo el mundo.
Por ahora, déjenme decirles algunas
palabras que salen de mi corazón. Se han realizado
muchos tributos en honor a sus seres queridos; sin
embargo, las palabras no pueden expresar todo lo que
significaban para nosotros. Ningún acto puede remediar
lo injusto de sus muertes.
Por el mismo hecho de que eran
personas tan excepcionales, su ausencia es aun más dura
de aceptar.
Pero tenemos dos preciosos legados
que nos dejaron nuestros colegas: el recuerdo de las
vidas que llevaron, y el poder de las ideas que
encarnaron.
La única manera en que puedo hacer
honor a esta herencia, es asegurar que las Naciones
Unidas continúen ayudando al pueblo iraquí, al mismo
tiempo que protege a su personal, aquí y en todo el
mundo.
Nuestro trabajo en Irak se realiza
desde muchos frentes. En el ámbito político estamos
ayudando a buscar una solución para el impase del
Parlamento. Estamos enfocándonos también en un tema muy
delicado, que son las fronteras internas. Hace poco
anunciamos en conjunto con el Gobierno, una nueva
estrategia para ayudar a Irak a usar más de sus propios
recursos de socorro, reconstrucción y desarrollo. Justo
hoy, dimos otro paso adelante con la firma del acuerdo
para establecer relaciones de mayor cooperación entre
Irak y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Fui testigo de las
firmas del Secretario General de UNCTAD, Supachai
Panitchpakdi, y el Sr. Raed Fahmi, Ministro de Ciencia y
Tecnología de Irak.
Nuestros colegas iraquíes trabajan
con 300 personas extranjeras en el campo, en su mayoría
en la Zona Verde de Bagdad, y a la vez hemos
incrementado nuestras cifras en provincias. Con el
soporte financiero de los Estados Miembros y el
Gobierno, planeamos construir casas más grandes y mejor
fortificadas que alberguen con mas seguridad al personal
adicional de las NNUU.
Escucharán más sobre el tema de Irak
a través de mi Representante Especial, el Sr. Staffan de
Mistura.
Por ahora, permítanme decir que estoy
decidido a hacer todo lo posible para prevenir que tales
tragedias ocurran de nuevo. Por supuesto que no podremos
eliminar los riegos. En el mundo donde opera las NNUU,
el peligro aumenta cada vez más, no disminuye.
Pero haremos todo lo posible para
asegurar el bienestar y seguridad del personal de las
NNUU. Después del bombardeo de diciembre en Argelia,
encomendamos al Panel Independiente sobre Seguridad, que
elabore una revisión mundial sobre la seguridad en las
NNUU. Tendremos que acatar fielmente sus
recomendaciones.
También debemos enfocarnos en la raíz
del problema. Muchas personas no comprenden lo que hace
las NNUU, o su rol de amigo imparcial para todos. Este
representa uno de nuestros retos más significativos en
cuanto a estrategias de comunicación.
La bandera que ondeaba en la Sede de
las NNUU en Bagdad el 19 de agosto de 2003, quedó muy
dañada. En la actualidad, se encuentra con mucho orgullo
en el vestíbulo de los visitantes de la Sede de Nueva
York.
Antes que viniese aquí a participar
en esta ceremonia, rendí honores a la bandera que
flameaba en la Casa de las NNUU en Argelia, la que hoy
se encuentra aquí en el Palacio de las Naciones. Esta
quedó más destruida que la de Bagdad.
El simbolismo de estas dos banderas,
símbolo que por más de 60 años ha llevado esperanza a
millones de personas alrededor del mundo, permanece
orgulloso e invencible. Permanece por el sacrificio de
nuestros colegas; por nuestra determinación en
perseverar.
Nosotros quienes sobrevivimos,
tenemos el deber de honrar este símbolo al igual que a
nuestros amigos caídos. Nos esforzaremos por ser dignos
guardianes de sus memorias y su legado. Ténganlo por
seguro.
Nuestro compromiso, nuestra promesa
en el nombre de "nosotros los pueblos", nunca debe
cambiar. Trabajaremos cada día para vivir de acuerdo a
los estándares establecidos.
Traducción no oficial realizada por el
Centro de Información de la ONU – Lima
Setiembre de 2008
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