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Conferencia de Prensa del Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación

Hoy, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación en diálogo con los periodistas en la Sede, advirtió que la creciente dependencia de variedades de semillas comerciales que provienen de un mercado monopolizado por muy pocas empresas multinacionales supone un severo impacto en los pequeños productores agrícolas de los países en vías de desarrollo.

Durante una conferencia de prensa con respecto a su informe a la Asamblea General (A/64/170), que presentará al Tercer Comité (Social, Humanitario y Cultural) más tarde en el día, Olivier de Schutter expresó su preocupación sobre el incremento del monopolio de semillas a través de patentes, al igual que la disminución de la biodiversidad y la especulación financiera en los mercados de productos básicos, al igual que las continuas repercusiones de la crisis mundial de alimentos.

Dijo que, como resultado de la crisis mundial de alimentos, los gobiernos han invertido masivamente en la agricultura y buscan brindar a los agricultores los medios para producir alimentos. Un desafío fue el impacto de las leyes de derechos de propiedad intelectual del sistema de semillas y las políticas que los Estados deberían adoptar para brindar el acceso a las semillas que los agricultores necesitan.

Existen dos sistemas de semillas en muchos países en vías de desarrollo: un sistema de las variedades de semillas comerciales que pueden ser catalogadas y certificadas por los gobiernos; y el sistema de semillas tradicional en el que los agricultores intercambian sus semillas en los mercados informales. Los sistemas de las semillas comerciales están amenazando el balance entre los dos, pues las semillas tradicionales no pueden ser catalogadas ni certificadas.

Enfatizando que las variedades de las semillas comerciales pueden ser extremadamente útiles pues mejoran la producción y los valores nutritivos, y son resistentes a las enfermedades, afirmó, al mismo tiempo, pueden incrementar la dependencia de los agricultores en aquellas semillas y así amenazar su ingreso. Las diez mejores empresas agrícolas – todas establecidas en el Norte – controlan el 67 por ciento de la propiedad del mercado de semillas.

El sistema de las semillas comerciales podría también amenazar la agro-biodiversidad, advirtió el Sr. Schutter, anotando que en la actualidad, existen escasamente 150 cosechas cultivadas. La erosión genérica fue una fuente de vulnerabilidad y la agro-biodiversidad puede ser una fuente de resistencia frente a los impactos del cambio climático.

Las leyes de derechos de propiedad intelectual se han fortalecido considerablemente a lo largo de los años, contribuyendo al riesgo de la dependencia de los agricultores. Por lo tanto, recomendó a los gobiernos que escojan la propiedad intelectual adaptada a las necesidades de desarrollo en lugar de dar incentivos. A su vez, los instó a que adopten una legislación que vaya más allá de los requisitos mínimos del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Las leyes de derechos de propiedad intelectual pueden ser un obstáculo para más investigaciones, a pesar de que se les defiende como una forma para la innovación. La investigación debe utilizar recursos genéricos preexistentes, que son cada vez más difíciles de obtener.

Además, dijo que la investigación sobre el cultivo beneficiado por las leyes de derechos de propiedad intelectual se dirigía a satisfacer las necesidades de los agricultores ricos en países desarrollados. Descuidó los cultivos tropicales de los cuales dependían muchas personas. Debido a que muchas empresas de semillas se sitúan en el Norte, las leyes de derechos de propiedad intelectual resultaron en la transferencia de recursos del Sur hacia el Norte y de los productores de alimentos a los propietarios de patentes.

Recomendó que los Estados hagan más para implementar los derechos de los agricultores bajo el Artículo 9 del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación, que brindaría protección de los recursos tradicionales y la participación de los agricultores en los procesos de toma de decisiones con respecto a la legislación sobre propiedad intelectual. Además, recomendó que los Estados brinden los fondos necesarios para apoyar el florecimiento de los sistemas de semillas de agricultores. Los Estados deben volver a examinar sus reglamentos con respecto a las semillas para que sean más flexibles con los derechos de agricultores tradicionales. Deben también desarrollar intercambios de semillas locales. La investigación debería involucrar a los agricultores en todas sus etapas.

Al responder a la pregunta de un corresponsal, dijo que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha, en efecto, pedido un incremento del 70 por ciento en la producción de alimentos para el 2050 para así satisfacer las crecientes demandas. El debate se abrió con las preguntas de cómo y quiénes deben alcanzar ese incremento. Las promesas de desarrollo científico con respecto a ese tema no se han cumplido. No se ha utilizado el gran potencial en la capacitación de agricultores en las técnicas agro-ecológicas como la recolección de agua, la agroforestería, el cultivo intercalado y el uso de plantas fijadoras de nitrógeno. Aunque estas técnicas son de trabajo intensivo, tienen el potencial para incrementar en gran medida la productividad.

La gran mayoría de patentes son retenidas por las empresas establecidas en el norte como Monsanto, respondió a otra pregunta, y su estructura oligárquica es preocupante, pues incrementa la dependencia de los agricultores. Además, aquellas empresas no tienen otra opción mas que expandirse. La legislación para tratar ese asunto se tomó a nivel nacional, en lugar de a nivel mundial. La legislación antimonopolios debe fortalecerse, también a nivel regional e internacional. Sin embargo, se ha logrado progresos en la investigación realizada en las instituciones del sur, que usualmente era más barato.

Aunque las Naciones Unidas no tenga una posición con respecto al debate sobre la agricultura orgánica frente a la genética, el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indicó que la agro-ecología podría mejorar de manera significativa en un tema sostenible, dijo. Su preocupación sobre la agricultura basada en las leyes de propiedad intelectual era que no se han realizado inversiones en otros medios de producción de alimentos.

En principio, era algo bueno después de treinta años, el sector privado invertía nuevamente en la agricultura como una fuente potencial de ganancias, continuó. Sin embargo, no existía un debate real sobre la propiedad de las políticas agrícolas y el riesgo de que las políticas nacionales no sean tomadas en cuenta cuando la dirección de investigación e inversiones se guíe a través de intereses privados. Los gobiernos no deben desarrollar políticas dictadas por el sector privado.

La especulación financiera en los mercados de productos básicos fue un problema importante que no se ha tratado, dijo en respuesta a una pregunta. A pesar de que ha emitido propuestas al Consejo de Derechos Humanos con respecto a ese tema, no se ha realizado nada aún. Los Estados podrían volver a establecer las reservas de alimentos que abandonaron durante la década de los 90, que podrían realizarse a nivel regional y nacional.

Al consultársele sobre los fondos para la implementación de sus recomendaciones, dijo que se han prometido grandes montos en los últimos meses. En la reciente reunión del Grupo de los Ocho (G-8) en Pittsburg, se prometió invertir $20 mil millones por tres años para apoyar la agricultura en países en vías de desarrollo. Sin embargo, la pregunta era para hacer qué y para quién. Era importante alejarnos de la idea de que el derecho a la alimentación es sobre personas que se alimentan, y acercarnos a la idea de que el derecho a la alimentación es sobre la habilidad de producir.

Instó a que el dinero prometido por el G-8 se utilice de manera que se fortalezcan e incrementen los ingresos de los pequeños productores agrícolas en los países en vía de desarrollo, cuyas necesidades no son necesariamente las mismas que las de los grandes productores con acceso a los mercados mundiales. Su productividad podría mejorarse de forma significativa con inversiones no muy grandes.

Con respecto a otra pregunta, el Sr.de Schutter, dijo que se ha realizado algún progreso con respecto a la regulación de las compras transnacionales de granjas, y que el Banco Mundial y la FAO estaban tratando ese asunto. Hoy en día, un número de gobiernos cree que es necesario desarrollar un marco internacional sobre este tema. Las acciones generalmente favorecen a los inversionistas y los derechos de las personas indígenas y locales usualmente no se protegen. Próximamente, en este año, se realizará una reunión regional donde los gobiernos de la región tratarán de compartir las buenas prácticas en esa área. África Occidental podría convertirse en un laboratorio con respecto a este tema, añadió.

Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de la ONU - Lima
Octubre de 2009




 



 

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