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EN SUS PALABRAS EN LA GALA DE LOS PREMIOS DE LIDERAZGO MUNDIAL, EL SECRETARIO
GENERAL PIDE UN NUEVO ESPÍRITU DE COOPERACIÓN QUE TENGA “VERDADEROS RESULTADOS
PARA PERSONAS REALES”
A continuación, las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en
la quincuagésima primera gala anual de los Premios de Liderazgo Mundial de la
Asociación pro Naciones Unidas de los Estados Unidos/Consejo de las Empresas
para las Naciones Unidas realizada el 23 de noviembre en Nueva York.
Es un placer estar aquí esta noche. Veo muchos rostros conocidos, tantos
neoyorquinos dinámicos, tantos buenos amigos de las Naciones Unidas.
Les agradezco su liderazgo, su apoyo y sus generosas contribuciones a las
Naciones Unidas. Las Naciones Unidas pueden hacer lo que se espera que hagamos
porque ustedes están presentes y por su sólido apoyo y amistad.
Tom Miller – gracias por reunirnos. Has tomado el mando de la Asociación de las
Naciones Unidas (ANU) magníficamente. Tienes bien merecida tu reputación de
llevar a cabo los proyectos.
Como Secretario General de las Naciones Unidas, elogio el compromiso de la
Asociación de las Naciones Unidas bajo tu liderazgo, a ayudar a fortalecer las
relaciones entre las Naciones Unidas y los Estados Unidos.
Considero, y lo he dicho siempre, que sin el sólido apoyo y asociación de los
Estados Unidos y las Naciones Unidas, la ONU no podría desempeñarse
adecuadamente. En ese aspecto, admiro mucho y expreso mi sincero agradecimiento
por traer de vuelta a los Estados Unidos a las Naciones Unidas.
He viajado a muchas ciudades alrededor de los Estados Unidos junto al ex
presidente de la Asociación pro Naciones Unidas de los Estados Unidos, al
Embajador William Luers, y ahora, junto al Embajador Miller, por ejemplo,
recientemente, el mes pasado, viajamos a Seattle. La más reciente de mis visitas
a ciudades importantes de los Estados Unidos es un esfuerzo continuo para lograr
una asociación mejor y más fuerte y apoyo con los Estados Unidos.
Fue un viaje maravilloso, no sólo porque pude citar a un gran filósofo y uno de
los hijos favoritos de Seattle, quien dijo que: “El conocimiento habla pero la
sabiduría escucha”.
Creo que estoy frente a ustedes esta noche como el único Secretario General de
la ONU que cita a Jimi Hendrix.
Permítanme reconocer a Janet Ross – una querida amiga y un gran partidaria, por
mucho tiempo, de la Asociación de las Naciones Unidas.
Junto a estos rostros familiares, permítanme presentarles a mi nuevo portavoz, a
quién nombré recientemente – hace algunos pocos días.
Martín Nesirky es un experimentado periodista quien cubrió muchas grandes
historias de las últimas dos décadas. Viene, recientemente, de la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y estoy seguro que será una
incorporación dinámica a nuestras Naciones Unidas.
Ahora permítanme saludar a los homenajeados esta noche.
John Whitehead, qué vida tan impecable has llevado. Vemos a muchos “hombres en
acción” en la vida pública. Tú estableciste un estándar. De la Playa de Omaha
a la diplomacia que terminó en la Guerra Fría – algo que nunca pensaste ser
testigo. A raíz del 11 de setiembre, Nueva York acudió a ti para que estés a
cargo de la recuperación del centro de la ciudad.
Te jubilaste de Goldman Sachs hace más de dos décadas, afirmando que era el
momento de “retirarse”. Pero, retomaste el paso. Hablo en nombre de todos al
decir que estamos contentos que lo hicieras.
La ANU y las Naciones Unidas son los felices beneficiarios de tu energía y tu
inspirador compromiso a la vida pública. Mereces en gran medida el Premio del
Cambio Mundial de la ANU (UNA’s Global Change Award)
Sheryl WuDunn, el Premio Leo Nevas reconoce los logros sobresalientes con
respecto a la búsqueda de los derechos humanos. Tú personificas ese espíritu.
Permítanme citar una frase que dijiste hace dos meses en un panel de la ONU
sobre los derechos de las mujeres.
“En el siglo diecinueve, el reto moral supremo fue la esclavitud. En el siglo
veinte, fue el totalitarismo. En el siglo veintiuno”, dijiste, la causa de
nuestro tiempo es los derechos de las mujeres y los niños – “la brutalidad
causada a tantas personas y en tantos países debido a su género”.
Tus palabras deben ser un llamado a la acción.
Mañana, lanzaré una red de hombres destacados – líderes gubernamentales, figuras
religiosas, figuras culturales, presidentes, jóvenes y más personas – que se
comprometen a trabajar para terminar la violencia contra las mujeres. Esto se
encuentra en el espíritu de mi propia campaña, “Unidos para terminar la
violencia contra las mujeres”.
Esto se encuentra en el espíritu de nuestra campaña mundial para poner fin a la
violencia contra las mujeres a la que di inicio el año pasado.
Sheryl WuDunn, esta es definitivamente la idea de tu maravilloso libro, Half the
Sky (La mitad del cielo). Espero que todos aquí presentes lo lean y asuman tu
desafío.
En realidad, mi esposa compró muchos ejemplares [de libro] y los ha distribuido
a nuestros amigos, inclusive a algunas esposas de los Embajadores de la ONU. Sé
porque el New York Times escogió tu libro como un bestseller.
Juntos, podemos poner fin a la violencia contra las mujeres. Podemos poner fin
al silencio que la rodea. Podemos unir y empoderar a las mujeres del mundo, de
una vez por todas.
Me complace también celebrar el décimo aniversario de la Iniciativa Global de
Aula de la Asociación de las Naciones Unidas.
Sabemos que los niños no conocen mucho de las Naciones Unidas. Los jóvenes
quienes desean conocer más generalmente deben unirse a clubes después de clases.
Esto está a punto de cambiar.
Chicago será la primera ciudad estadounidense en incorporar Aulas Globales en
los curriculums de sus colegios. Espero que las otras ciudades sigan su ejemplo.
Aulas Globales no es solo acerca de adquirir conocimiento. Es acerca de crear
ciudadanos mundiales para el mañana.
Es por ello que hablo a menudo sobre la necesidad de renovar el multilateralismo
– la necesidad de un espíritu renovado de cooperación mundial que tenga
resultados verdaderos para personas reales.
Un gran número de temas necesita nuestra atención. Hay mucho por hacer que
debemos atender el año que viene.
En primer lugar, el cambio climático. Al leer los últimos informes, ustedes
pueden pensar que la próxima cumbre sobre el cambio climático que se realizará
en Copenhague está destinada a ser una “decepción”. Eso está muy equivocado. Por
el contrario, en los últimos días hemos percibido nuevos signos de progreso.
En las últimas semanas, los países tanto del mundo desarrollado como del mundo
en vías de desarrollo, como Indonesia, Rusia, Brasil, Japón, Noruega, la Unión
Europea y mi propio país, Corea, se han pronunciado con respecto a nuevas
propuestas específicas para reducir las emisiones de carbono.
Sólo la semana pasada, los Estados Unidos y China se comprometieron a trabajar
juntos. La reunión en la cumbre entre el Presidente [Barack] y el Presidente Hu
Jintao la semana pasada me anima mucho.
Esta mañana, me enteré que más de 65 líderes mundiales participarán en la
reunión sobre el cambio climático de Copenhague. Eso significa que los líderes
están unidos. Están unidos por un mismo propósito. Cada uno está unido por un
solo propósito: tratar el cambio climático. Ahora es el momento que ellos estén
unidos en la acción.
Esto será algo innovador. El momento se está construyendo. Podemos, y creo que
lograremos, alcanzar un acuerdo en Copenhague que establezca el escenario para
un tratado legalmente vinculante lo antes posible en el 2010. Les pido su ayuda
para transmitir este mensaje.
Más allá de Copenhague, estamos a puertas de un año crítico. Ustedes lo saben
tan bien como yo. Las importantes elecciones en Iraq, Myanmar y Sudán. La
difícil y peligrosa situación en Afganistán y Pakistán. Las negociaciones
nucleares con Irán. La piratería en Somalia. El estancamiento en el Medio
Oriente. El conflicto en el este de Congo. Todos estos temas necesitarán una
diplomacia determinada, pública y detrás de las cámaras.
Asimismo, encima de eso, enfrentamos o nos enfrentaremos a un número de desafíos
humanitarios y sobre derechos humanos, todos agravados por el problema económico
mundial.
Permítanme concluir diciendo que estamos logrando progresos con relación a todos
estos desafíos.
No subestimo las dificultades. Avanzamos con nuestros ojos abiertos,
completamente concientes de la distancia que nos falta por recorrer. Toma
tiempo, nada que valga la pena llega fácil o repentinamente.
Dag Hammarskjöld dijo: “Los éxitos logrados de manera fácil son posibles para un
malabarista. Sólo un constructor paciente logra resultados que perduran”.
Nosotros aquí esta noche estamos en la empresa de construcción. Hoy, las
personas cada vez más reconocen la necesidad de determinar una acción colectiva.
Hoy, las Naciones Unidas nunca antes han tenido tanta demanda, en tantos
lugares.
Sí, tendremos nuestros altibajos. Sí, pueden existir retrasos, pero están
relacionados con el trabajo.
Al realizar este trabajo duro pero indispensable, somos afortunados al contar
con amigos verdaderamente sólidos y dedicados, como la Asociación de las
Naciones Unidas, nuestro amigo y aliado.
Somos afortunados al contar con Sheryl WuDunn y John Whitehead.
Somos afortunados al vivir en una nueva era, donde las puertas en Washington y
alrededor del mundo están ampliamente abiertas, y donde un gran cambio sobre
importantes asuntos no es sólo posible, sino inevitable.
Juntos debemos aprovechar este momento. Ahora es nuestro momento.
Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de la ONU - Lima
Noviembre de 2009 |