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Agua, agua
en todos lados, pero no toda el agua es potable para los repatriados del norte
de Uganda
Distrito de Amuru, Uganda, 4 de noviembre (ACNUR) – Cuando Walter Odong, 38
años, decidió regresar a su casa del asentamiento humano para personas
desplazadas en el norte de Uganda, no pensó realmente en las dificultades que
enfrentaría. Se le brindó todo lo esencial en Pagak y muchos residentes lo
dieron por sentado – incluyendo un suministro de agua potable segura.
Sin embargo, cuando finalmente el año pasado regresó a su
pueblo en el distrito de Amuru que había dejado hace una década por escapar de
los enfrentamientos entre las tropas del gobierno y el Ejército de la
Resistencia del Señor, Okello descubrió que su vida no iba a ser fácil.
“Fue emocionante regresar a mi pueblo después de muchos años. Pero, pronto me di
cuenta que el hogar ... tenía sus propios desafíos y uno de ellos era obtener
fuentes seguras de agua potable”, dijo al ACNUR, añadiendo que los repatriados
obtenían el agua de una fuente con pequeños gusanos rojos dentro.
John Okello y sus vecinos enfrentaron un problema similar cuando regresaron a
sus pueblos luego de dejar los asentamientos humanos para personas desplazadas
en Pabbo, también en el distrito de Amuru. El año pasado, aprovechando el
acuerdo de cese de hostilidades del 2006 entre las fuerzas armadas y los
rebeldes, regresaron a sus hogares. Sin embargo, pronto las personas se quejaban
de problemas estomacales. “Ahora creemos que era por beber agua sucia”, dice
Okello.
Para contrarrestar el problema expandido y ayudar a
las decenas de millares de personas que regresan a sus hogares, el ACNUR y sus
socios, incluyendo al gobierno, lanzaron un programa a comienzos de este año
para brindar salidas de agua para las personas desplazadas que están regresando.
“Nuestro objetivo en este programa es brindar a las comunidades de personas
desplazadas que están regresando, fuentes de agua potable limpia en sus
pueblos”, explicó Francisco Canezal, un oficial de campo del ACNUR en el norte
de Uganda. Su colega, Noupech Vanno, añadió que el programa de agua contribuirá
al retorno sostenible y disuadir a las personas desplazadas de regresar a la
tranquila vida que disfrutaban en los asentamientos humanos.
A
la fecha, se han construido 24 pozos protegidos en los distritos de Amuru y
Pader, mientras que se esperan completar otros 20 a finales del año, los que
brindarán agua potable limpia y segura a más de 250,000 personas sólo en Amuru.
Los
ingenieros cubren las fuentes de agua o pozos con concreto para protegerlas de
parásitos, bacterias y otras cosas que puedan comprometer su pureza y limpieza.
El agua corriente se entrega en un tubo de plástico que fue perforado en el
concreto.
Walter Odong y John Okello viven en dos de los 24 pueblos que ahora cuentan con
estos nuevos pozos especiales. Ellos y sus vecinos están entusiasmados que sus
problemas de agua sean ya del pasado.
En el pueblo de Pa Omo, los repatriados han incluso
establecido un reglamento que requiere que limpien la salida de agua dos veces
al mes. “Es otra forma de ser responsable y agradecer a aquellos que nos
ayudaron a obtener agua limpia”, dijo el vecino Robert Omony.
Traducción no
oficial realizada por el Centro de Información de la ONU - Lima
Noviembre de 2009 |