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CONFERENCIA DE PRENSA POR EL 60° ANIVERSARIO DE LAS OPERACIONES DE MANTENIMIENTO
DE LA PAZ DE LAS NACIONES UNIDAS
Mientras elogiaba
el éxito de las operaciones de paz de las NNUU, el más alto funcionario del
órgano mundial de mantenimiento de la paz marcó hoy el 60° aniversario de las
operaciones de paz de la Organización con la advertencia de que era peligroso
poner en marcha las tropas sin una visión estratégica clara, un sólido soporte
político y la ayuda financiera adecuada.
En una
declaración de prensa en la Sede, que también conmemoraba el Día Internacional
del Personal de Paz, el Secretario General Adjunto para Operaciones de Paz
Jean-Marie Guéhenno recordó con tristeza lo ocurrido ayer, el asesinato de un
inspector de policía ugandés que servía a la Operación Híbrida de la Unión
Africana y de las NNUU en Darfur (UNAMID). “Este es un trabajo peligroso”
expresó. “La discusión siempre gira en torno a si tenemos suficientes recursos
para protegernos a nosotros mismos y a los que debemos proteger, y con
sinceridad, como les he dicho anteriormente, en Darfur, no los tenemos”.
El Sr.
Guéhenno anunció sus planes de abandonar su puesto en julio y resaltó que el
problema de las NNUU siempre había sido el balance de los elementos críticos,
como convencer a los países que desplieguen tropas en zonas peligrosas,
movilizarlas, proporcionarles el equipo adecuado, y brindarles los recursos
financieros y materiales para llevar a cabo los respectivos mandatos aprobados
por el Consejo de Seguridad. “(En
Darfur) no
podemos movilizarnos, no tenemos las armas de fuego que nos permitan hacer lo
planeado, lo cual es bastante peligroso para nuestra gente”, agregó.
Casi un año
después de que el Consejo de Seguridad autorizara a la nueva fuerza híbrida a
calmar la violencia en la región occidental de conflicto de Darfur en Sudán,
sólo se ha cumplido una fracción del plan completo, dijo. Se conocían muy bien
las brechas entre la realidad de los despliegues y el mandato aprobado de UNAMID,
y si la comunidad internacional en verdad desea marcar la diferencia, debe
llenar esos vacíos. “Todo está en el arte de la implementación”.
El Sr.
Guéhenno recalcó que detrás de las misiones de paz debe existir una estrategia
política sólida, un compromiso amplio por parte del Consejo de Seguridad y una
visión política sensata de todo el proceso de paz. Así fuese difícil manejar
cerca de 20 operaciones de paz distintas donde rotan aproximadamente 200,000
individuos cada año, es necesario prevenir un despliegue político excesivo, es
decir, poner el carro delante del caballo”.
La
Organización ha tenido cierto éxito, aunque el éxito real se juzgue mejor a
distancia, manifestó. En efecto, en lugares como Camboya y Mozambique la
situación era clara, historias de éxito indudable en países que definitivamente
habían mejorado después de la acción de las NNUU, en comparación con lo que eran
hace 10 años. “Pero podemos convertirnos en las víctimas de nuestro propio éxito
si las operaciones de paz son vistas como un instrumento aplicable a cualquier
situación. Eso puede resultar muy peligroso”.
Por ejemplo,
mientras todos esperaban que se pudiera desplegar una operación de paz en una
Somalia dividida por la guerra, que no esperaba nada menos; desplegar tal
operación en condiciones donde las NNUU era vista como otra parte del conflicto,
sería la perfecta receta para el desastre. “No debemos sucumbir a la ilusión de
que el despliegue militar pueda compararse al proceso político”, declaró,
agregando que existía un verdadero riesgo cuando una fuerza se colocaba en medio
de un proceso político inconcluso.
Acompañando al
Sr. Guéhenno estaba Susana Malcorra, jefa del Departamento de Apoyo de Campo,
quien acotó que el terreno debía ser plano de modo que los recursos se puedan
movilizar y funcionar con rapidez. Mientras se evaluaban algunas reglas y
reglamentos a fin de asegurar que los procesos de suministro y contratación sean
más flexibles, las cosas deben hacerse “rápida y correctamente”. Era preciso que
el Departamento de Operaciones de Paz se esfuerce por crear capacidades en los
socios no tradicionales y así enseñarles cómo negociar con las NNUU.
El Sr.
Guéhenno subrayó otros desafíos que enfrentan las operaciones de paz de las NNUU
en su sexagésimo año, incluidas las nuevas acusaciones por parte de un líder de
una institución de caridad que trabaja con niños, quien dice que el personal de
paz estuvo envuelto en el abuso sexual infantil. En respuesta a la cuestión,
dijo que el informe lanzado por Save the Children del Reino Unido fue “muy
útil”, pues revelaba cuánto trabajo queda por hacer para enfrentar la mala
conducta y asegurar que estos casos no dejen de reportarse. “Creo que [...]
recientemente se ha hecho más que en estos 60 años por afrontar tales temas,
pero un informe como este nos recuerda que nuestro esfuerzo debe ser más
enérgico”.
El informe de
Save the Children fue muy bueno y el enfoque de las situaciones que analiza se
centran en el hecho de no reportar casos, lo cual es un reto clave, manifestó.
Aunque haya algunas mejoras en el área, existirán más oportunidades fuera de la
cadena del comando militar, de reportar acusaciones de abuso gracias a las 18
Unidades de Conducta y Disciplina en las misiones de paz de las NNUU.
“En efecto,
esto no es suficiente; el alcance también debe llegar a las comunidades
locales”, dijo, al reconocer el desafío que significaba aumentar los esfuerzos y
reforzar las normas de la Organización entre casi 200,000 personas. Esa era la
razón por la cual el Departamento de Operaciones de Paz insistía en un mayor
entrenamiento y un mejor reporte. “Tenemos que mejorar continuamente nuestros
procesos y nuestros alcances para que la información llegue a donde debe
llegar”.
Traducción no
oficial realizada por el Centro de Información de la ONU – Lima
Mayo de 2008 |