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EL PRESIDENTE DEL CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL HACE LLAMADO PARA ‘CONVERTIR LA
AMENAZA EN UN RENACIMIENTO’ MIENTRAS CONCLUYE LA SESIÓN ESPECIAL SOBRE LA CRISIS
ALIMENTARIA
La crisis
alimentaria mundial requiere que toda la comunidad internacional trabaje en
conjunto a fin de establecer normas que “conviertan una situación de amenaza en
un renacimiento agrícola”, manifestó hoy el Presidente del Consejo Económico y
Social al concluir su sesión especial sobre la crisis alimentaria mundial.
“En nuestra
acción colectiva, es claro el papel que juegan los Gobiernos, el sistema de las
NNUU, los bancos de desarrollo, las organizaciones no gubernamentales, la amplia
sociedad civil, la comunidad científica, las universidades, el sector privado,
las organizaciones filantrópicas y los medios de comunicación”, dijo el
Presidente del Consejo Léo Merores de Haití en su discurso que fue leído esta
tarde por el Vicepresidente de Belarús Andrei Dapkiunas, al concluir la
discusión de tres días que tuvo como participantes a altos funcionarios del
Gobierno y de las NNUU, a una gama de expertos y a más de 70 delegaciones
nacionales (ver Boletines de Prensa
ECOSOC/6331 y
ECOSOC/6333).
Añadió que la
sesión especial, primera respuesta del Consejo para coordinar las
responsabilidades conferidas por la Cumbre Mundial del 2005, era un pequeño paso
que demuestra cómo esos accionistas pueden trabajar juntos. Debe convertirse en
esfuerzos redoblados e inmediatos a fin de obtener alimentos para los más
necesitados, y ayudar los esfuerzos nacionales de países afectados de modo que
se creen redes de seguridad nutricional, teniendo como prioridad a los infantes
y madres.
Otra prioridad
para los donantes y los Gobiernos nacionales es la capacitación de los
agricultores para enfrentar las necesidades de la producción para la próxima
estación, expresó. Hasta entonces, los investigadores tendrán que comprender
mejor los mercados de alimentos y el rol de la especulación. Todos los Estados
Miembros esbozarán un nuevo régimen de comercio que induzca la seguridad
alimentaria mundial.
Las medidas a
mediano y largo plazo deberían incluir una reevaluación de la cantidad de
asistencia oficial de desarrollo dedicada a la agricultura, que ha estado
decayendo dramáticamente, afirmó. Los factores que podían incrementar el
suministro de alimentos y los beneficios de los pobres rurales eran los ingresos
mejorados, la disminución de pérdidas, la tenencia segura de tierras y una mejor
infraestructura, comunicación vial, servicios de transporte y almacenamiento.
Hizo un
llamado al esfuerzo concertado para enfrentar la crisis en África, a través de
mayores fondos de donaciones para el apoyo rural, así como para la investigación
y desarrollo de los cultivos mejor adaptados a las condiciones locales
agro-climáticas. Los Gobiernos deberían reformular las normas de producción de
biocombustible y promover el diálogo regional y la cooperación de sur a sur,
además de la colaboración con el sector privado.
Finalmente,
sugirió un enfoque unificado del sistema de las NNUU y la posibilidad por parte
del sector privado de poner precios cómodos, mientras se anima a la comunidad
filantrópica mundial a desarrollar programas contra el hambre y a incrementar la
producción de alimentos en los países más pobres.
Antes de ese
anuncio, los representantes de los Estados Miembros seguían intercambiando
puntos de vista sobre cómo sus países habían sido afectados por la crisis, y las
acciones que tomarían y los esfuerzos internacionales combinados. Al igual que
en la discusión de ayer, la mayoría coincidió en que las NNUU debería liderar
las respuestas ante la crisis, en especial al tocar los problemas sistémicos
internacionales que la provocaron. Otro tema central de la discusión fue la
importancia que tienen las instituciones financieras internacionales para
reavivar la agricultura en los países en desarrollo.
Las respuestas
nacionales de las delegaciones de los países en desarrollo incluyeron el
establecimiento de los fondos de emergencia, control de los precios de los
alimentos básicos, estrategias para mitigar el efecto del alza de los precios
del combustible, y la creación de unidades especializadas gubernamentales de
alto nivel. Otros temas de discusión fueron la reforma del uso de la tierra y
los programas de exportación enfocados al incremento de las oportunidades en el
mercado para productores a pequeña escala, la mejora de la infraestructura para
el crecimiento, y la distribución y almacenamiento de alimentos.
Las agencias
de las NNUU, las instituciones financieras internacionales y otras
organizaciones describieron la crisis alimentaria desde sus respectivos puntos
de vista y los programas que realizaban para responder a largo y corto plazo.
Hoy hablaron
los representantes de Malasia, Paraguay, Guyana, Tailandia, Benin, Venezuela,
Marruecos, Bélgica, Sudán, Liechtenstein, Israel, Nigeria, Estados Unidos,
Federación Rusa, Haití, Kuwait, Namibia y Libia.
El Consejo
también escuchó las opiniones de los representantes de las misiones observadoras
de la Comunidad Europea, de la Secretaría del Commonwealth, de la Institución
Intergubernamental para el Uso de la Micro-Alga Spirulina contra la
Desnutrición, la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Sociedad de la
Media Luna Roja.
También se
pronunciaron los representantes de la Organización para la Agricultura y la
Alimentación, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, el Banco
Mundial, la Agencia Internacional de Energía Atómica, el Programa Mundial de
Alimentos y el Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas.
Próximamente
se anunciará la fecha y lugar en que se reunirá el Consejo Económico y Social.
Traducción no
oficial realizada por el Centro de Información de la ONU – Lima
Mayo de 2008 |