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Nota prensa

GRUPOS DE LA COMISIÓN DE DESARROLLO SOSTENBLE DISCUTEN LOS EFECTOS DE LAS SEQUÍAS CON LAS DEFINICIONES PERTINENTES DE SOSTENIBILIDAD RESPECTO A LAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS EN DISTINTAS COMUNIDADES

En un día completo de amplias discusiones dedicadas a la desertificación, sequía, tierras y temas relacionados con la agricultura y el desarrollo rural, la Comisión de Desarrollo Sostenible debatió sobre la variedad de impactos de la sequía en la economía, la sociedad y el ambiente, y la forma en que las definiciones de sostenibilidad afectaban las prácticas agrícolas en distintas comunidades.

Los delegados de los Gobiernos, los expertos en desarrollo y la sociedad civil, separados en cuatro grupos de discusión, discutieron cómo se podía superar la incapacidad de los pueblos rurales pobres para enfrentar las sequías, especialmente en el contexto del calentamiento global. También subrayaron posibles formas de manejar el uso de las tierras, así como la forma de acercarse al desarrollo agrícola y rural dentro del contexto del desarrollo sostenible. Otros temas a debatir fueron las implicaciones de la desertificación para la seguridad ecológica mundial, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socio-económica y el desarrollo sostenible.

A lo largo del día, muchos oradores mencionaron las implicaciones adversas que provocaban las sequías en el desarrollo sostenible en los países y regiones en desarrollo afectados, pues causaban la disminución de la producción agrícola, generaban hambre, falta de agua y pérdida de vidas humanas, lo que a su vez desencadena una escasez aguda de alimentos e inseguridad alimentaria general. Otros señalaron las proyecciones de la disminución de la calidad y disponibilidad del agua en zonas áridas y semi áridas, lo cual suscitaría mayores riesgos de sequías e inundaciones.

Asimismo hubo gran preocupación por las pérdidas ambientales que causan las sequías, incluido el daño a las especies vegetales y animales, a los hábitats salvajes, y a la calidad del aire y del agua; incendios forestales de gran alcance; degradación de la calidad del paisaje; y erosión de los suelos. El malestar también giró en torno a África y a su dependencia en la agricultura, lo que la hace vulnerable al impacto de las sequías.

Un experto describió el cambio climático como “el fenómeno definitivo de nuestro tiempo” y afirmó que mientras las zonas áridas se extiendan con el calentamiento del planeta, será más difícil para las comunidades afectadas por la sequía escapar a las condiciones de sequía siendo mucho peor para los países en desarrollo. Como poco se puede hacer si no se tiene un plan para la sequía, se necesita un plan de acción lógico, proactivo y de varios pasos. Se enfocaría no sólo en capturar el agua de lluvia, sino también en crear mecanismos de alerta temprana, diversificando las formas de subsistencia e identificando maneras de comunicarse con las comunidades vulnerables.

Otro orador evocó la figura del impacto de la sequía en las tierras y modos de vida de los pueblos indígenas del mundo, los que se ven amenazados por la disminución de las fuentes de agua superficiales y subterráneas, el deshielo de los glaciares, la depredación de los bosques, la aridez de las tierras de cultivo y eliminación de la flora y fauna. La sequía pone en peligro la cultura y lenguas indígenas, pues obliga a las comunidades a abandonar territorios que han ocupado por años.

Sobre el mismo tema un representante de los pueblos indígenas hizo notar el creciente fenómeno de los “refugiados ambientales”: los desastres naturales y los dramáticos cambios en los modelos climáticos destruían su modo de vida y los obligaban a desplazarse. Las mujeres agricultoras y pobres eran las más vulnerables.

Otro participante expresó, que a diferencia de los terremotos u otros desastres naturales, la sequía era lenta y duradera. Mientras empeora gradualmente, su impacto en las poblaciones locales también aumentaría gradualmente. Por ende, era necesario desarrollar sistemas de alerta temprana para identificar las sequías y diferenciar sus cuatro tipos: sequía meteorológica, agrícola, hidrológica y socio económica.

En una sesión interactiva posterior al panel de desarrollo rural y agricultura, un representante de las organizaciones no gubernamentales hizo notar que existía una diferencia tácita, tal vez desconocida entre lo que algunos oradores llamaban desarrollo agrícola y lo que otros querían decir. Esa división, una concepción holística y extractiva de la agricultura, era la que confundía la discusión mientras trataban de entender el meollo de la sostenibilidad.

La agricultura regenerativa respeta el suelo, el agua y la tierra de modo sostenible, mientras que la agricultura industrial es similar a la industria extractiva, dijo, exhortando a los gobiernos y a los grupos de la sociedad civil comprometidos con el sector agricultura, y a las corporaciones privadas, a que trabajen con los movimientos sociales a fin de descubrir prácticas agrícolas sostenibles en todos los niveles.

La representante de los grupos de mujeres también mostró preocupación por la definición de agricultura y desarrollo “sostenibles”; subrayó que la existencia de iniciativas, granjas y empresas locales representaban el valor agregado de las estrategias de desarrollo.

La Comisión de Desarrollo Sostenible se volverá a reunir el jueves 8 de mayo a las 10 a.m. para continuar con sus discusiones temáticas paralelas sobre la tierra, la sequía y la desertificación.


Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de la ONU – Lima
Mayo de 2008




 



 

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