A continuación, las observaciones de la Secretaria General
Adjunta Asha-Rose Migiro al Consejo de Seguridad en Nueva York el 19 de junio
durante la reunión donde el tema era la mujer, la paz y la seguridad:
Permítanme unirme a los elogios del Secretario General hacia
los Estados Unidos por su iniciativa de convocar esta reunión. Quiero rendirle
tributo a usted, Señora Presidenta, por su compromiso personal.
Bajo el mando del Secretario General, las Naciones Unidas han
trabajado vigorosamente para prevenir la violencia sexual en situaciones de
conflicto armado.
Justo el mes pasado, el Fondo de Desarrollo de las Naciones
Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el Departamento de Operaciones de Mantenimiento
de la Paz, a nombre de la Campaña de las Naciones Unidas contra la violencia
sexual en tiempos de conflicto, a la cual se refirió el Secretario General,
fueron anfitriones de una conferencia de alto nivel sobre el papel de los
soldados de paz y otros en respuesta a este azote.
Varios de los ex-Comandantes de las Fuerzas que participaron
en la conferencia coincidieron en que se necesitan más esfuerzos por proteger a
las mujeres y a los niños de la violencia sexual extendida y sistemática en
situaciones de conflicto. Estamos tomando medidas, pues estamos concientes del
reto que significa enfrentarnos a este problema.
La Conferencia acordó que la credibilidad de las operaciones
de mantenimiento de la paz debe medirse de acuerdo al éxito que tengan en este
aspecto. Todos coincidieron en el hecho de que la profunda inseguridad causada
por la violencia sexual, debe ser enfrentado desde un nivel político y táctico.
El Consejo de Seguridad adoptó en el año 2000, la resolución
1325, la cual demostró que la violencia en tiempos de conflicto no es sólo un
tema de género, sino un tema fundamental de seguridad. El hecho de que hoy
participen en esta reunión es otra clara señal de que la violencia sexual y
basada en el género en tiempos de conflicto es un tema de observación por el
Consejo.
Este es un punto clave para mejorar nuestro enfoque
operacional. Cuando el Consejo renovó el mandato de la Misión de las Naciones
Unidas en la República Democrática del Congo en diciembre pasado, utilizó
palabras muy fuertes, lo cual marcó un precedente en la demanda de respuestas
específicas para la denuncia de la violencia sexual.
Las dependencias de cuestiones de género en las operaciones
de paz están trabajando con entidades interesadas, incluido el personal de paz
uniformado, autoridades nacionales, organizaciones femeninas y otros sectores de
la sociedad civil en un esfuerzo por combatir la violencia sexual basada en el
género.
Todas las misiones han subrayado que el entrenamiento es la
mejor estrategia para captar toda la atención del personal de paz y los socios
nacionales.
La Oficina de las Naciones Unidas del Alto Comisionado para
los Derechos Humanos también está tomando varias medidas, como monitoreo,
investigación y documentación de la violencia basada en el género como parte del
tema de derechos humanos.
Estas actividades claves forman parte de los grandes
esfuerzos por cambiar las actitudes hacia este problema, lo cual requiere una
reevaluación de las prácticas culturales y los sistemas judiciales, a fin de
asegurar que sean totalmente inclusivos y garanticen la protección de las
mujeres contra toda forma de abuso.
La violencia sexual no sólo causa severas consecuencias
físicas, psicológicas y de salud en las víctimas, sino también consecuencias
sociales directas para las comunidades y las entidades sociales. La impunidad en
estos casos, sólo perpetúa la tolerancia al abuso contra las mujeres y niñas, y
deja un legado dañino pues impide la reconciliación nacional.
Para luchar contra este problema desde todos los frentes, se
requiere el esfuerzo combinado de todos, de los Gobiernos, del sistema de las
Naciones Unidas, de las organizaciones de la sociedad civil y de las ONGs. En
este aspecto, una de nuestras mejores armas son las mujeres mismas. Si
promovemos la participación igualitaria de las mujeres en el sector seguridad,
podemos asegurar su funcionamiento efectivo y que responda a sus necesidades.
El camino es largo, pero la reunión de hoy del Consejo es un
paso clave hacia adelante. Mantengamos este avance, no sólo para proteger a las
mujeres en tiempos de conflicto, sino para asegurar la paz para todos.
Traducción no oficial realizada por el Centro de Información
de la ONU – Lima
Junio de 2008