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Nota prensa

EL SECRETARIO GENERAL DICE AL CONSEJO DE SEGURIDAD QUE SE NECESITAN MÁS ESFUERZOS A FIN DE INVOLUCRAR A LAS MUJERES EN LA PREVENCIÓN DE CONFLICTOS, EN LAS CONVERSACIONES DE PAZ Y EN LA RECUPERACIÓN UNA VEZ SILENCIADAS LAS ARMAS

A continuación, el discurso de hoy en Nueva York del Secretario General de las NNUU Ban Ki-moon, en la reunión del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad:

Agradezco la iniciativa de los Estados Unidos por convocar este importante debate. Felicito a la Secretaria de Estado la Dra. [Condoleezza] Rice por su liderazgo. Es muy importante que el Consejo ponga toda su atención en este asunto. Espero escuchar sus puntos de vista más adelante.

Hace casi 8 años, cuando el Consejo adoptó su resolución 1325 (2000) que marcó un hito, una alarmante cantidad de mujeres y niñas fueron víctimas de la violencia sexual en los conflictos. La violencia sexual representa una amenaza grave para la seguridad femenina en países con periodos post-conflicto frágiles, y destruye los esfuerzos por cimentar la paz; además, golpea a las mujeres que luchan por sobrevivir y por mantener a sus familias unidas en un clima de terror generalizado. El incumplimiento de la ley y el orden las hace más vulnerables a los ataques, y prácticamente las deja sin acceso a la justicia.

Las sobrevivientes quedan tan mancilladas, que difícilmente sueñan con llevar una vida normal. La sociedad las margina, es por eso que casi ni intentan incorporarse a ella. Aunque tengan el coraje de seguir adelante a pesar de las humillaciones que esto provoque, el sistema de justicia con frecuencia falla, y los que perpetran el delito quedan libres. Esto alimenta una cultura de impunidad que no hace nada por evitar más ataques, creándose así un círculo vicioso.

Sin embargo, nosotros podemos evitarlo. En marzo lancé una campaña mundial para terminar con la violencia hacia la mujer. El objetivo es enfrentar todas las manifestaciones, incluso las abominables prácticas de violencia sexual en los conflictos armados. Y pronto nombraré a un Mensajero de Paz que tendrá la tarea de promover la no-violencia contra las mujeres.

Las misiones de paz de las NNUU en todo el mundo hacen la diferencia pues monitorean los problemas, ayudando a las víctimas y promoviendo el fin de la impunidad. La misión de las NNUU en Liberia ha construido un refugio seguro para los sobrevivientes y las víctimas de la violencia sexual y de género. En Haití, nuestros soldados de paz están organizando reuniones sobre los derechos de la mujer para los miembros judiciales y policiales. Nuestra Dependencia de Asistencia sobre el Estado de Derecho en Afganistán esta ayudando al país a esbozar una legislación que elimine la violencia hacia la mujer. La Administración Provisional de las NNUU en Kosovo ha creado una unidad especial que asegure que las víctimas reciban ayuda al buscar justicia.

Todas estas iniciativas se basan en los mandatos del Consejo de Seguridad. Cuando se adoptan resoluciones con un fuerte contenido sobre violencia sexual y de género, las NNUU puede responder con más fuerza. Permítannos asegurarnos que todos los mandatos tengan provisiones claras sobre la protección de las mujeres y niños en los conflictos.

Cuando el Consejo autoriza las misiones multidisciplinarias, podemos provocar resultados; y cuando los Estados Miembros nos envían personal femenino calificado, podemos demostrar el gran rol de las mujeres en la restauración del equilibrio en países devastados por la guerra.

El documento conceptual que fue presentado al Consejo, cita a la unidad policial civil femenina de la India en Liberia, como un posible modelo. Creo que esta exitosa iniciativa es un excelente ejemplo de la particular contribución que hace el personal femenino. Con su presencia completa, los miembros de este contingente hindú muestran a las mujeres de Liberia que ellas también pueden jugar un papel en el refuerzo de la ley. Las cifras lo comprueban: desde que las mujeres boina azul se desplegaron por primera vez, ha aumentado la cantidad de mujeres que aplican por puestos en la policía de Liberia.

Estoy ansioso por desplegar más mujeres en el mundo, no sólo como policías, militares o civiles, sino como lideresas de las misiones más altas. Aquí es donde pido que los Estados Miembros colaboren con más candidatos.

Envíenme sus tropas femeninas, su policía, su personal civil y sus diplomáticos superiores, y me aseguraré que se considere a todos; esos candidatos calificados son listados y enviados al campo en grandes cantidades, tan rápido como sea humanamente posible.

Los países que contribuyen con tropas ya lo están haciendo, y aprecio toda su ayuda para las operaciones de mantenimiento de la paz de las NNUU. Pero al mismo tiempo, los insto a hacer más para ofrecer un pre-entrenamiento de despliegue a fin de prevenir y responder a la violencia sexual. El Departamento de las NNUU de las Operaciones de Paz esta revisando sus materiales estandarizados en el tema, y esperamos que los países que contribuyen con tropas ayuden a asegurar que el personal de las NNUU forme parte de la solución, no del problema.

Seré claro: las NNUU, y yo personalmente, estamos profundamente comprometidos con las normas de tolerancia cero hacia la explotación sexual o las violaciones cometidas por nuestro personal. Esto significa tolerancia cero. Cuando recibimos quejas reales, nos aseguramos que se investiguen completamente. Eso significa impunidad cero. Cuando las quejas se comprueban, todo el personal, ya sea militar, policial o civil, es llamado a declarar según la jurisdicción nacional. Reforzaré el actual código de conducta manteniendo la más estricta disciplina, donde no sólo se involucre al individuo, sino también a los supervisores a cargo de la cadena de comando, haciéndolos responsables de un sistema de responsabilidad colectivo.

La violencia contra la mujer ha alcanzado proporciones gigantescas y pandémicas en algunas sociedades que intentan recuperarse de los conflictos. La respuesta a esta guerra silenciosa contra las mujeres y niñas se encuentra en los líderes internacionales. Las autoridades nacionales necesitan tomar iniciativas para crear estrategias integrales, mientras que las NNUU debe formar capacidades que apoyen a las autoridades internas y a la sociedad civil.

Como respuesta a los llamados de los grupos de mujeres, sobrevivientes de violaciones y a las organizaciones no gubernamentales, estamos fusionando una docena de entidades de las NNUU en un esfuerzo conjunto llamado Acción de las NNUU contra la Violencia Sexual en los Conflictos. La iniciativa une a expertos en temas como operaciones de mantenimiento de paz, desarrollo, VIH/SIDA, salud reproductiva, derechos humanos, asistencia humanitaria y asuntos de género a fin de detener las violaciones y otros delitos sexuales en países que atraviesan por conflictos.

Sabemos qué se necesita para que una estrategia triunfe. Se necesita un aumento de conciencia, medidas de seguridad, como el entrenamiento para las fuerzas militares y policiales nacionales, un monitoreo cercano de los derechos humanos. Y requiere que se persiga a los delincuentes con todos los mandatos de la ley.

Al mismo tiempo, debemos observar este problema en el contexto más amplio del empoderamiento de la mujer, lo cual significa revisar, no sólo las leyes relacionadas con la violencia, sino también aquellas que afecten los derechos de la mujer con respecto a otros temas, como los bienes, herencias o el divorcio. También significa crear las condiciones donde florezca la justicia, ya que las mejores leyes en el mundo no son nada si no son reforzadas por un sólido sistema judicial y penal.

Sobre todo, debemos hacer más por involucrar a las mujeres en la prevención de conflictos, negociaciones de paz y recuperación después de silenciadas las armas. Deben haber más mujeres que participen en la búsqueda de justicia, en la reconciliación, en el desarme y desmovilización, y en la creación de normas y reconstrucción de instituciones.

Al crear una cultura que castigue la violencia y que coloque a las mujeres en su debido sitio, podremos formar las bases de una estabilidad duradera, donde las mujeres no sean víctimas de la violencia, sino agentes de paz.

Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de la ONU – Lima
Junio de 2008




 



 

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