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EN DISCURSO ANTE LA ASAMBLEA GENERAL, EL PAPA
BENDEDICTO XVI URGE A LOS LÍDERES MUNDIALES A
“ACTUAR CONJUNTAMENTE” EN LOS PROBLEMAS GLOBALES
Y A APOYAR A LAS INSTITUCIONES QUE PROMUEVEN EL
“BIENESTAR COMÚN”
El Secretario General dijo: ‘nuestra misión nos
une a la suya de muchas formas’; el Presidente
de la Asamblea manifestó que la visita era un
reconocimiento al valor de las instituciones
internacionales
Hoy, el Papa Benedicto XVI se dirigió a la
Asamblea General de las Naciones Unidas y
manifestó que las cuestiones de seguridad,
desarrollo, reducción de las desigualdades
locales y globales, y la protección del clima
requerían la actuación conjunta de los líderes
mundiales y una muestra de actitud de trabajo en
buena fe, respetando las leyes y promoviendo la
solidaridad con las regiones más débiles del
planeta, en especial en África y otras partes
del mundo que continúan al margen de un
auténtico desarrollo.
El Papa Benedicto dijo que a través de las
Naciones Unidas, los Estados habían establecido
objetivos - el deseo de paz, la búsqueda de la
justicia, el respeto por la dignidad de las
personas - que eran parte fundamental del
bienestar común de la familia humana, y también
un ejemplo de cómo se podían manejar los asuntos
y conflictos a través de reglas internacionales
comunes y estructuras capaces de armonizar el
día a día de la vida de las personas. “Esto es
lo mas urgente en una época en que
experimentamos la paradoja de un consenso
multilateral que sigue en crisis, pues aun está
subordinado a las decisiones de unos pocos,
mientras que los problemas mundiales necesitan
la intervención colectiva de la comunidad
internacional”.
Referente a las relaciones internacionales,
afirmó que era necesario reconocer la gran
importancia de las reglas y estructuras
intrínsecamente ordenadas para promover el
bienestar común y asegurar la libertad. “Estas
regulaciones no limitan la libertad”, agregó;
“por el contrario, la promueven cuando prohíben
comportamientos y acciones que van en contra del
bienestar común, cuando frenan su ejercicio, y
logran comprometer la dignidad de cada persona”.
Añadió que, hoy el reconocimiento de la unidad
de la familia humana y la atención a la dignidad
innata de todo hombre y mujer han adquirido un
nuevo énfasis en el principio de la
“responsabilidad por la protección”. Hace poco
se definió, pero ya estaba implícita en los
orígenes de las Naciones Unidas y es la
característica de su actividad. Cada Estado
tiene el deber primordial de proteger a su
población de violaciones serias y constantes a
los derechos humanos, y de las consecuencias de
crisis humanitarias. Si no fueran capaces de
garantizar esta protección, la comunidad
internacional debe intervenir con los medios
judiciales proporcionados por la Carta y otros
instrumentos internacionales.
La acción de la comunidad internacional nunca
deberá interpretarse como una imposición no
deseada sobre la soberanía. “Por el contrario,
sería indiferencia o un error no intervenir”,
expresó, agregando que era necesaria una
búsqueda más profunda de las formas de manejar
los conflictos utilizando todos los medios
diplomáticos posibles y prestando atención hasta
al más débil signo de diálogo o deseo de
reconciliación.
Tocando el tema de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, cuyo 60 aniversario se
celebra este año, el Papa Benedicto expresó que
ese documento había sido la conclusión de una
convergencia de distintas tradiciones religiosas
y culturales. Los derechos humanos llegan a ser
un lenguaje común y el sustrato étnico de las
relaciones internacionales, y su promoción será
la estrategia más eficaz para incrementar la
seguridad y eliminar las desigualdades entre
países y grupos sociales. Además, las víctimas
de privaciones y abandono, cuyas dignidades han
sido violentadas con impunidad, son presas
fáciles al llamado de la violencia, pudiendo
convertirse en “violadores de la paz”.
El bienestar común que los derechos humanos
buscan alcanzar, no se logrará con sólo aplicar
los procedimientos correctos, y menos con un
equilibrio entre derechos competitivos, dijo. El
mérito de la Declaración Universal es lograr la
convergencia de diferentes culturas, sistemas
jurídicos y modelos institucionales alrededor de
un núcleo fundamental de valores, es decir, de
derechos. Hoy, sin embargo, deben redoblarse los
esfuerzos para reinterpretar los cimientos de la
Declaración y comprometer su unidad interior. El
texto se adoptó como un estándar común y no
puede aplicarse por partes, de acuerdo con
tendencias de opciones selectivas que amenazan
con contradecir la unidad de la persona humana y
por ende, la indivisibilidad de sus derechos.
Para finalizar, añadió que su presencia en la
Asamblea “es un signo de aprecio por las
Naciones Unidas y una expresión de esperanza en
que la Organización sea cada vez más un modelo
de unidad entre Estados, así como un instrumento
de servicio para toda la familia humana”. En su
última Encíclica, indicó que toda generación
“tiene la tarea de comprometerse de formas
diferentes en la ardua búsqueda del orden
correcto de los asuntos humanos”. Esa era la
razón por la cual la Iglesia estaba feliz de
asociarse con el trabajo de las Naciones Unidas,
encargada de promover la paz y el bienestar en
todo el planeta.
El Secretario General Ban Ki-moon precedió la
intervención del Papa Benedicto, diciendo que
estaba inmensamente feliz de que haya aceptado
su invitación a visitar las Naciones Unidas –
hogar de todos los hombres y mujeres de fe del
mundo. Dio la bienvenida al Papa Benedicto a
“nuestro hogar común”. Las Naciones Unidas es
una institución secular, conformada por 192
Estados, con seis idiomas oficiales, pero sin
religión oficial. No tendrá una capilla, pero
tiene una sala de meditación. “Si pregunta cuál
es la motivación de aquellos que trabajamos en
las Naciones Unidas, muchos responderemos, la
fe; pues lo que hacemos, no sólo lo vemos como
un trabajo, sino como una misión” declaró el
Secretario General. Además, misión es la palabra
que usamos con frecuencia para nuestro trabajo
alrededor del mundo – desde paz y seguridad,
hasta desarrollo y derechos humanos. Su
Santidad, nuestra misión nos une a la suya de
muchas formas”.
El Presidente de la Asamblea General, Srgjan
Kerim dio la bienvenida al Papa Benedicto
manifestando que su presencia significaba una
“oportunidad única de recordarnos nuestra noble
misión tal como lo establece la Carta”. Fue
también un poderoso reconocimiento de la validez
e importancia de las instituciones
internacionales, en especial, las Naciones
Unidas. El papel de las instituciones
internacionales es crucial en un mundo lleno de
controversias que pueden convertirse en
conflictos, violencia y atrocidades. “El
multilateralismo efectivo es nuestra meta para
alcanzar la paz y la estabilidad en la Tierra”,
dijo, acotando que el principio fundamental la
nueva cultura de las relaciones internacionales
debe ser la responsabilidad de trabajar en
conjunto por el acceso equitativo a los derechos
y oportunidades, por parte de todos los Estados,
de las instituciones internacionales y
transnacionales, y de la sociedad civil y de las
organizaciones no gubernamentales.
Traducción no oficial realizada por el Centro de
Información de la ONU – Lima
Abril de 2008
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