El término "mantenimiento de la paz" no se encuentra en la Carta de las Naciones Unidas y es un reto definirlo de forma sencilla. Dag Hammarskjöld, el segundo Secretario General de las Naciones Unidas, se refirió al mantenimiento de la paz como parte del "Capítulo VI y medio" de la Carta, situándolo entre los métodos tradicionales de solución de controversias por medios pacíficos, como la negociación y la mediación en virtud del Capítulo VI, y la acción más enérgica autorizada en el Capítulo VII.
Con el paso de los años, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha evolucionado para satisfacer las demandas de conflictos diferentes y de un panorama político cambiante. Nacido en una época en la que las rivalidades de la Guerra Fría a menudo paralizaban al Consejo de Seguridad de la ONU, los objetivos del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se limitaban principalmente a mantener ceses al fuego y a estabilizar la situación sobre el terreno para permitir la realización de esfuerzos en el ámbito político para resolver el conflicto por medios pacíficos. Esas misiones estaban compuestas por observadores militares y por tropas con armas ligeras que tenían las funciones de observar, informar, fortalecer la confianza para apoyar un cese al fuego o un acuerdo de paz limitado.
Con el fin de la Guerra Fría, el contexto estratégico para el mantenimiento de la paz cambió drásticamente, impulsando a la Organización a cambiar y ampliar su campo de operaciones, de las misiones "tradicionales" que implicaban tareas estrictamente militares, a complejas empresas "multidimensionales" destinadas a garantizar la implementación de acuerdos de paz amplios y a ayudar a sentar las bases para una paz sostenible. Hoy en día, el personal de mantenimiento de la paz emprende una amplia variedad de tareas complejas, tales como ayudar a construir instituciones de gobierno sostenibles, vigilar los derechos humanos, reformar el sector de seguridad, desarme, impulsar la desmovilización y reintegrar a ex combatientes.
La naturaleza de los conflictos también ha cambiado a lo largo de los años. Desarrollado originalmente como un medio para hacer frente a los conflictos entre Estados, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se ha aplicado cada vez más en los conflictos intra estatales y en las guerras civiles. Aunque los militares siguen siendo la columna vertebral de la mayoría de las operaciones de mantenimiento de la paz, sus muchas caras incluyen ahora también a administradores y economistas, agentes de policía y expertos jurídicos, personal de desminado y observadores electorales, observadores de derechos humanos y especialistas en asuntos civiles y de gobierno, trabajadores humanitarios y expertos en comunicación e información pública.
El mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas sigue evolucionando, tanto conceptual como operativamente, para hacer frente a nuevos retos y realidades políticas. Para hacer frente a la creciente demanda de operaciones de paz cada vez más complejas, las Naciones Unidas se ha visto desbordada en los últimos años y ha tenido que hacer frente a retos sin precedentes. La Organización ha trabajado enérgicamente para fortalecer su capacidad de gestionar y mantener las operaciones sobre el terreno y, por tanto, contribuir a una de las funciones más importantes de la ONU: mantener la paz y la seguridad internacionales.
1. Responsabilidad
Los contingentes de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas se despliegan bajo circunstancias extraordinarias, a menudo en situaciones en las que las poblaciones locales enfrentan una situación de riesgo extremo, incluso después de un conflicto. La presencia de los Cascos Azules puede traer estabilidad a toda la comunidad en la zona en donde están desplegados, y tienen la responsabilidad de proteger a los vulnerables.
El personal militar de las Naciones Unidas es el principal responsable de la promoción de un entorno seguro y protegido, pero a menudo es llamado a utilizar sus habilidades y equipos para realizar operaciones humanitarias para salvar vidas. Si llega un huracán, cuando una inundación causa el colapso de casas o cualquier otra catástrofe pone en peligro a la población civil, los cascos azules trabajan con sus contrapartes locales para ayudar a llevar ayuda.
En el desempeño de sus funciones de salvamento, el personal de mantenimiento de la paz toman en cuenta las necesidades específicas de todas las personas a las que sirve, se trate de refugiados en busca de una vida más segura más allá de las fronteras, ex combatientes tratando de reincorporarse a la sociedad, víctimas de violencia sexual que aún sufren el dolor y la vergüenza de los ataques, o niños traumatizados por haber sido obligados a tomar las armas. Seguir leyendo
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