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Mensaje del Secretario General con ocasión del
Día Internacional para la Reducción de los
Desastres
Naturales
15 de octubre 2008
Celebramos el Día Internacional para la
Reducción de los Desastres Naturales de 2008 en
un año en el que se han producido muchísimas
calamidades naturales y conmemoramos el tercer
aniversario del terremoto de Asia meridional.
Puesto que está aún fresco en nuestra memoria el
recuerdo de las víctimas de ese desastre, así
como de las del terremoto de Wenchuan y del
ciclón Nargis ocurridos este año, resulta
especialmente apropiado recordar lo que la
experiencia nos ha enseñado.
Hace casi cuatro años los gobiernos aprobaron el
Marco de Acción de Hyogo, que tiene como
objetivo reducir la vulnerabilidad colectiva a
los desastres naturales. Sin embargo, debemos
esforzarnos en mayor medida por traducir los
compromisos plasmados sobre el papel en hechos
que eviten que el próximo gran desastre se cobre
tantas vidas y destruya tantos medios de
subsistencia. Ahora más que nunca, cuando
intentamos acelerar la labor nacional e
internacional para alcanzar los objetivos de
desarrollo del Milenio, hemos de tener en cuenta
la reducción del riesgo de desastres e
incorporarla como un pilar fundamental de esa
labor. Las amenazas que plantea el cambio
climático, como el incremento de las sequías,
las inundaciones y las tormentas, hacen esa
necesidad todavía más acuciante, especialmente
en las comunidades más pobres y vulnerables del
mundo.
La Campaña mundial para la reducción de
desastres 2008-2009 se centra en hacer los
hospitales seguros frente a los desastres.
Cuando se dañan las instalaciones sanitarias,
merma también nuestra capacidad de mejorar la
salud maternoinfantil y de prestar otros
servicios sanitarios esenciales. Sin embargo, en
comunidades resistentes a los desastres los
sistemas de salud pueden resistir mejor los
peligros naturales. Debemos movilizar la
sociedad a todos los niveles a fin de reducir
los riesgos y proteger las instalaciones
sanitarias para que puedan salvar vidas.
Insto a todos los asociados (los gobiernos, la
sociedad civil, las instituciones financieras
internacionales y el sector privado) a que
intensifiquen la aplicación del Marco de Hyogo.
La reducción del riesgo de desastres nos incumbe
a todos. Sólo si invertimos en medidas tangibles
de reducción de riesgos, podemos disminuir la
vulnerabilidad y proteger el desarrollo. En este
Día Internacional, renovemos nuestra entrega a
esa tarea fundamental.
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