Mensaje en el Día de las Naciones Unidas
24 de octubre de 2008
Al celebrarse el sexagésimo tercer aniversario
de nuestra Organización, me uno a ustedes para
celebrar el Día de las Naciones Unidas.
Es éste un año crucial en la vida de las
Naciones Unidas. Acabamos de dejar atrás el
punto medio de la lucha por cumplir los
objetivos de desarrollo del Milenio, que son la
plasmación de nuestra visión común para
construir un mundo mejor en el siglo XXI. Ahora
vemos con mayor claridad que nunca que las
amenazas del siglo XXI no perdonan a nadie. Ni
el cambio climático, ni la propagación de las
enfermedades y las armas mortíferas, ni el
flagelo del terrorismo se detienen ante las
fronteras. Si deseamos promover el bien común
mundial, debemos asegurar los bienes públicos
mundiales.
Sigue habiendo muchos países que no van bien
encaminados para alcanzar los objetivos de
desarrollo del Milenio antes de la fecha fijada,
2015. También me preocupan profundamente los
efectos de la crisis financiera mundial. Jamás
han tenido tanta importancia el liderazgo y las
alianzas.
Todo ello hace aún más notable el éxito de la
Reunión de Alto Nivel sobre los Objetivos de
Desarrollo del Milenio que celebramos en
septiembre, en la cual formamos una coalición
amplia para el cambio: gobiernos, directores
ejecutivos de empresas y sociedad civil.
Generamos compromisos sin precedentes en forma
de promesas de contribuciones y alianzas para
ayudar a los pobres del mundo.
Todavía no se ha hecho el recuento final, pero
el monto total prometido en la reunión sobre los
objetivos de desarrollo del Milenio podría
superar los 16.000 millones de dólares.
Las alianzas de colaboración son la fórmula del
futuro. Fijémonos en el progreso logrado
respecto de la malaria.Gracias a las actividades
mundiales en ese ámbito está ahora a nuestro
alcance contener una enfermedad que causa la
muerte de un niño cada 30 segundos. Y ello se
está consiguiendo mediante una planificación de
enfoque preciso en los países, mayor
financiación, una gestión mundial coordinada y
una ciencia y tecnología de primer rango.
Necesitamos modelos como éstos para hacer frente
a otros desafíos, incluido el cambio climático,
al acercarse las conferencias de Poznan y
Copenhague. Los necesitamos para cumplir todos
los demás objetivos de desarrollo del Milenio.
Sigamos avanzando por esta vía. No hay tiempo
que perder. Las Naciones Unidas han de producir
resultados para un mundo más seguro, más sano y
más próspero. En este Día de las Naciones
Unidas, pido a todos los asociados y dirigentes
que hagan lo que les corresponde y cumplan la
promesa.
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