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Mensaje del Secretario General con motivo del
Día Internacional de las Naciones Unidas en
Apoyo de las Víctimas de la Tortura
26 de junio de 2008
La tortura es una
violación gravísima de los derechos humanos y
una aberración horrenda de la conciencia humana.
El artículo 5 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos, base de las normas
internacionales de derechos humanos, la prohíbe
en forma terminante y en toda circunstancia y
declara que: “Nadie será sometido a torturas ni
a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes”.
Aún
así, 60 años después de la aprobación de la
Declaración, la tortura subsiste y constituye un
flagelo devastador para millones de víctimas y
sus familias. En cada caso, las secuelas
sicológicas y emocionales son profundas y
difíciles de restañar. El Día Internacional en
Apoyo de las Víctimas de la Tortura es la
ocasión de recordar a quienes padecieron la
tortura e incluso murieron a causa de ella. Es
también un llamamiento para alzar nuestra voz y
tomar medidas en nombre de esas personas y
contra todos aquellos que perpetran actos de
tortura e infligen tratos crueles, inhumanos y
degradantes.
Aunque existe un
marco jurídico amplio para la lucha contra la
tortura, los Estados Miembros deben esforzarse
por asegurar que el marco de protección contra
la tortura se aplique respetando las
perspectivas de género. Algunas formas de
violencia por motivos de género equivalen a la
tortura, según lo establecido en la Convención
contra la Tortura. Exhorto a la comunidad
internacional a que fortalezca el marco jurídico
internacional a fin de asegurar una mejor
protección para las mujeres, con inclusión del
acceso a la asistencia internacional.
Insto
encarecidamente a los demás Estados Miembros que
aún no lo hayan hecho a que se adhirieran a la
Convención contra la Tortura y consideren la
posibilidad de sumarse a los 35 Estados Miembros
que han ratificado el Protocolo Facultativo de
la Convención, en el que se prevén medidas de
vigilancia contra la tortura mediante la
realización de visitas internacionales y
nacionales a lugares de detención.
También exhorto a
todos los gobiernos a que sigan apoyando al
Fondo de las Naciones Unidas de contribuciones
voluntarias para las víctimas de la tortura.
Este Fondo es uno de los fondos fiduciarios con
fines humanitarios de las Naciones Unidas más
importantes y presta asistencia a numerosas
organizaciones no gubernamentales con objeto de
ofrecer a las víctimas atención médica y
psicológica, ayuda jurídica y social y apoyo
financiero. Agradezco a los donantes por su
constante apoyo y aliento a toda la comunidad
internacional a que realice contribuciones
generosas.
En este Día
Internacional en Apoyo de las Víctimas de la
Tortura, en el año en que celebramos el
sexagésimo aniversario de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, reafirmemos
nuestro compromiso con los derechos inalienable
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