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Mensaje Secretario General con ocasión del
Día Mundial de la Población
11 de julio de 2008
Hace 40 años, los líderes del mundo
proclamaron que las personas tenían el
derecho fundamental a determinar libre y
responsablemente el número de sus hijos y el
espaciamiento de sus nacimientos. En el
objetivo de desarrollo del Milenio 5,
mejorar la salud materna, se afirma ese
derecho; sin embargo, es el objetivo hacia
cuyo logro se ha avanzado menos. En el Día
Mundial de la Población, recordemos la
importancia crítica de la planificación de
la familia para el logro oportuno de los
objetivos de desarrollo del Milenio.
El porcentaje de mujeres que mueren al dar a
luz sigue siendo el indicador más patente de
la disparidad entre ricos y pobres, tanto
dentro de un país como entre países. Sabemos
ya lo que se necesita para atender las
necesidades básicas de salud de la mujer en
todo su ciclo vital, especialmente en los
años reproductivos, el embarazo y el parto.
Hay tres intervenciones básicas necesarias
para mejorar la salud materna: asistencia
especializada en el parto, instalaciones que
permitan proporcionar atención obstétrica de
urgencia y servicios de planificación de la
familia.
La planificación de la familia es un
componente fundamental de la salud
reproductiva, pues permite determinar la
espaciación de los embarazos. Los estudios
demuestran que la planificación de la
familia reporta beneficios inmediatos para
la vida y la salud de las madres y sus
recién nacidos. Asegurar el acceso básico a
la planificación de la familia podría
reducir la mortalidad materna en un tercio y
la mortalidad infantil en un porcentaje que
podría llegar al 20%.
Sin embargo, los beneficios de la
planificación de la familia siguen fuera del
alcance de muchos, especialmente aquellos
que más a menudo tropiezan con las más
grandes dificultades para acceder a la
información y los servicios que necesitan
para planificar su familia, como los pobres,
las poblaciones marginadas y los jóvenes.
Sólo cabe esperar que la demanda de esa
información y esos servicios vaya en
aumento, al iniciar sus años reproductivos
más de 1.000 millones de personas de 15 a 24
años de edad.
Exhorto a los Gobiernos a cumplir los
compromisos asumidos en la Conferencia
Internacional sobre la Población y el
Desarrollo. En la Conferencia de El Cairo,
las naciones acordaron que todas las parejas
e individuos tenían el derecho humano básico
no sólo a decidir libre y responsablemente
el número de hijos y el espaciamiento de los
nacimientos,
sino también a disponer de la información,
la educación y los medios para ello.
Al intensificar nuestros esfuerzos para
lograr los objetivos de desarrollo del
Milenio, adoptemos medidas para reducir la
mortalidad materna y lograr el acceso
universal a la salud reproductiva para 2015.
Prestemos más atención y dediquemos más
recursos a la labor necesaria para mejorar
la salud y la calidad de vida de todas las
personas.
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