|
Mensaje del Secretario General sobre el Día
Mundial de la Justicia Social
20 de febrero de 2010
En este Día Mundial de la
Justicia Social reconocemos la importancia de
combatir la pobreza, la exclusión y el desempleo,
con la mira de propiciar la solidaridad, la
armonía y la igualdad de oportunidades dentro de
la sociedad y entre las sociedades.
En este día, que conmemoramos ahora solo por
segunda vez, cabe que reflexionemos sobre la
relevancia de la justicia social en nuestras
iniciativas encaminadas a forjar un mundo más
estable, equitativo y seguro.
El objetivo de la justicia social para todos es
el elemento central de la misión de las Naciones
Unidas de promover el desarrollo y la dignidad
humana. La iniciativa sobre el nivel mínimo de
protección social, lanzada en 2009, es un
esfuerzo a nivel de todo el sistema de las
Naciones Unidas con miras a promover prioridades
y soluciones comunes para asegurar las garantías
sociales básicas para todos.
La justicia social se sustenta en los valores de
la equidad, la igualdad, el respeto de la
diversidad, el acceso a la protección social y
aplicación de los derechos humanos en todas las
esferas de la vida, incluso en el lugar de
trabajo. Estos principios revisten ahora más
importancia que nunca al tiempo que encaramos
las consecuencias de la crisis financiera y
económica mundial, que ha plasmado en aumentos
significativos del paro y la pobreza e impone
una pesada carga a la integración social.
Las economías más grandes del mundo comienzan a
emerger de esta contracción global. Debemos
velar por que los pueblos de mundo también
puedan hacer lo propio.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son uno
de los medios principales de que se valen las
Naciones Unidas para conjugar justicia social y
desarrollo en beneficio de los más pobres y
vulnerables. Ya hemos recorrido dos tercios del
camino hacia esa fecha límite, y estamos
planeando un gran avance este año, centrado en
la cumbre de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio en septiembre, a fin de que los países
puedan retomar el rumbo hacia la consecución de
esos objetivos vitales.
Aprovechemos, pues, la oportunidad que nos
brinda el Día Mundial de la Justicia Social para
renovar nuestro compromiso con esta importante
causa y reconocer que, si bien hemos hecho
progresos, mucho más queda todavía por hacer. La
falta de justicia social en cualquier parte del
mundo es una afrenta para todos nosotros.
|