Día Internacional del Recuerdo de la Trata de
Esclavos y de su Abolición
Mensaje de Koichiro Matsuura, Director General
de la UNESCO
Ser libre de esclavitud o servidumbre es un
derecho humano fundamental, reconocido en el
Artículo 4 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuyo
60º aniversario conmemoramos este año. Por eso,
en este décimo Día Internacional del Recuerdo de
la Trata de Esclavos y de su Abolición, debemos
recordar a los millones de hombres, mujeres y
niños que fueron sometidos a esta odiosa
privación de sus derechos humanos y a quienes
lucharon sin descanso para acabar con esa
tiranía.
Este Día Internacional del Recuerdo de la Trata
de Esclavos y de su Abolición coincide además
con otra importante efeméride: el bicentenario
de la abolición de la trata de esclavos por los
Estados Unidos de América, en 1808. Aunque este
acto legislativo histórico y otras leyes
abolicionistas similares proclamadas a comienzos
del siglo XIX no pusieron fin a la institución
esclavista, contribuyeron considerablemente a
desmantelar ese sistema de dominio y opresión,
el más duradero y generalizado de la historia.
Por desgracia, a esos audaces intentos de
establecer derechos humanos fundamentales para
todas las personas siguió un silencio que
impidió que las generaciones posteriores al
periodo esclavista comprendieran no sólo el
inconmensurable sufrimiento de millones de
víctimas, sino además las hondas
transformaciones mundiales de índole económica,
social y cultural que causó el comercio de
esclavos. En realidad, sólo en 2001 la comunidad
internacional reconoció oficialmente que esa
tragedia sin precedentes había constituido un
crimen contra la humanidad, mediante la
Declaración de la Conferencia Mundial de Durban
contra el Racismo, la Discriminación Racial, la
Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia,
que tuvo lugar en Durban, Sudáfrica.
Desde 1994 el proyecto de la UNESCO La Ruta del
Esclavo ha procurado abordar tanto los
prejuicios raciales que tratan de justificar la
esclavitud como las fuerzas socioculturales que
han conspirado para ocultar sus dimensiones y
repercusiones. Por medio de este ambicioso
proyecto, la UNESCO desempeña una función
esencial en la génesis de una más amplia
comprensión de la trata de esclavos y sus
consecuencias para la sociedad moderna, con el
fin de contribuir a la creación de una cultura
de tolerancia, coexistencia pacífica y respeto
de los derechos humanos, valores que constituyen
la esencia misma de su misión. Este es un
principio rector en todos los ámbitos de
competencia de la Organización, la educación,
las ciencias naturales y humanas, la cultura y
la comunicación.
La Ruta del Esclavo también tiene por cometido
sensibilizar acerca de la presencia de los
africanos en todo el mundo y de la contribución,
todavía muy ignorada, de la diáspora africana en
la construcción de nuevos mundos.
El proyecto aprovecha cabalmente las tecnologías
contemporáneas con miras a dar amplia difusión a
los resultados de las numerosas investigaciones
que se han llevado a cabo sobre la esclavitud en
todo el mundo, comprendida la edición de un
Atlas de la interacción de la presencia africana
y su patrimonio,
un instrumento cartográfico de múltiples páginas
que tomará en cuenta las tradiciones
inmateriales creadas a lo largo de los siglos y
manifiestas en diversas actividades culturales
como la música, el baile, la artesanía y las
fiestas que abundan en África, el Caribe y las
Américas. Este Atlas servirá además para poner
de relieve la diversidad creadora de nuestras
sociedades, que son comunidades interactivas
compuestas de diversas culturas y capas
sociales, de una complejidad que la UNESCO trata
de proteger y promover mediante instrumentos
jurídicos como la Convención para la
Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial
de 2003 y la Convención sobre la Protección y la
Promoción de la Diversidad de las Expresiones
Culturales de 2005.
En vista del gran impulso generado por los
festejos del Año Internacional de Conmemoración
de la Lucha contra la Esclavitud y de su
Abolición, celebrado en 2004, espero que el Día
Internacional de este año ofrecerá más
oportunidades de proseguir la investigación,
reforzar la creación de redes entre las partes
interesadas e incorporar a un número cada vez
mayor de personas e instituciones a la evocación
de la trata de esclavos.
Si bien no deberíamos olvidar nunca las
atrocidades cometidas en el pasado, debemos
permanecer igualmente vigilantes con el fin de
abolir las modalidades actuales de esclavitud
que afectan a millones de hombres, mujeres y
niños en todo el mundo. A pesar de la panoplia
de instrumentos internacionales creados para
luchar contra la explotación de los seres
humanos y la conciencia cada vez mayor de que es
preciso combatir el trabajo forzoso y el
comercio y la explotación sexual de menores, la
triste verdad es que se siguen produciendo
violaciones flagrantes de los derechos humanos.
Esas lacras constituyen un azote que socava el
tejido social de muchas sociedades y la UNESCO
lleva a cabo una labor decidida para
erradicarlas.
Exhorto, pues, a los Estados Miembros de la
UNESCO a que aprovechen las oportunidades que
brinda este Día Internacional, formulen un
llamamiento común para la evocación universal de
los trágicos sucesos del pasado y renueven sus
esfuerzos con miras a poner fin a todas las
modalidades de opresión, a fin de edificar
sociedades más justas y tolerantes para las
generaciones actuales y las venideras.
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