|
Mensaje del Secretario General con ocasión
del Día Internacional de la Juventud
12 de agosto de 2008
Aunque la ciencia del cambio climático es
compleja, los hechos son simples: nuestro mundo
se va a encontrar con problemas. Pude
comprobarlo el año pasado cuando visité el
Antártico, donde el hielo formado durante eones
se derrite con mucha mayor rapidez de lo que
pensábamos en un principio, Si no le hacemos
frente, el cambio climático podría dar al traste
con los avances conseguidos en relación con los
objetivos de desarrollo del Milenio y podría
tener también graves consecuencias para la paz y
la seguridad. A menos que hagamos cambios
radicales en nuestro modo de vida, muy bien
podría ser que cuando los jóvenes de 2008 tengan
mi edad, el mundo se haya convertido en un lugar
inhóspito.
El tema de la conmemoración del Día
Internacional de la Juventud de este año es “Los
jóvenes y el cambio climático: es hora de
actuar”. Los jóvenes de hoy habrán de sufrir las
consecuencias del cambio climático, una
malhadada herencia de sus mayores. En muchos
países en desarrollo la juventud, especialmente
las niñas y las muchachas jóvenes, se ocupan a
menudo de las tareas agrícolas, de buscar agua y
de recoger leña. Esas tareas se irán haciendo
más arduas, y cada vez llevarán más tiempo, que
se restará de la educación o de otras
actividades productivas, a medida que el cambio
climático afecte a la disponibilidad de agua, la
productividad agrícola y la supervivencia de los
ecosistemas.
También es cierto que, los jóvenes se encuentran
en una buena situación para contribuir a la
lucha desde ahora mismo. Se les da bien difundir
nuevos hábitos y tecnologías. Son adaptables y
pueden incorporar a su vida cotidiana unos
estilos de vida y unas profesiones que entrañen
menos emisiones de carbono. Por todo ello,
debería darse a los jóvenes la oportunidad de
participar activamente en los procesos de
adopción de decisiones en los planos local,
nacional y mundial. También pueden apoyar
activamente iniciativas que conduzcan a la
promulgación de leyes que habrán de ser
trascendentales.
Necesitamos una buena dosis del espíritu de los
jóvenes en un momento en que el mundo intenta
recurrir a formas de energía más limpias y
sostenibles, incluidos los recursos renovables.
La transición a una economía con una baja
emisión de carbono, que confiamos podrá llevarse
a cabo durante la vida de los que ahora son
jóvenes, ofrece enormes posibilidades. Entre
ellas, y no es cosa baladí, un crecimiento
económico alimentado por una energía limpia y
por la innovación tecnológica que contribuirá a
crear empleos que ayudarán a aliviar el grave
problema del desempleo juvenil a nivel mundial.
En este Día Internacional de la Juventud, insto
a los jóvenes de todo el mundo a que dediquen
sus energías y sus brillantes ideas a modelar un
planeta más seguro y más sostenible.
subir
. |